Torres de colores

Esta actividad es sencilla y tiene mucho potencial.

La versión clásica  consiste en entregar al niño una hoja donde se representan de forma esquemática varias torres de piezas de Lego, con diversos tamaños y colores, como los de la imagen. El objetivo es que el niño reproduzca los modelos con piezas reales.

Variante 1: No imprimamos nada! En su lugar juguemos por turnos! He jugado mil veces a las torres (o las filas, ver variante 2) y nunca he llegado a imprimir ningún modelo. Creo que tener los modelos impresos es buena idea si queremos que el niño haga la actividad él solo (por ejemplo es útil en una clase en la que haya 20 niños o para niños más mayores), pero si vamos a sentarnos con ellos mientras hacen la actividad, no veo la necesidad. Ahora bien, si a ti te resulta útil, te he dejado una selección de imprimibles en uno de mis tableros de Pinterest para infantil.

Si jugamos por turnos, creo que es más motivador. Primero el adulto construye una torre y le pide al niño que construya otra igual, con los mismos colores y en las mismas posiciones. La altura de la torre debe ser adecuada para el niño. Es preferible empezar con pequeñas torres de 3 ó 4 elementos, para que el niño sea capaz de reproducirla sin problema las primeras veces. Cuando el niño ha construido nuestra torre, lo celebramos y entonces deshacemos las dos.

Ahora vamos a pedirle que sea él quien construya una torre. Pero vamos a pedírselo de forma motivadora y anticipando lo que va a pasar: “Venga, ahora tú construyes una torre, de 4 pisos y yo voy a intentar hacerla igualita. A ver si me sale tan bien como a ti”.  Y cuando la haya construido, nosotros construiremos otra igual.

Según vaya cogiendo soltura en copiar los patrones, iremos aumentando el número de pisos, pero es preferible ir poco a poco a que el tamaño le abrume y no le apetezca jugar más. Si queremos simplificar la actividad, también podemos hacerlo reduciendo el número de piezas entre las que ha de elegir. Parece una actividad sencilla, pero para niños de 3 a 5 años, presenta cierta dificultad.

Cuando tenga la dinámica bien aprendida, en nuestro turno podemos fallar a propósito, para ver si se da cuenta del error. Si no se da cuenta lo evidenciaremos nosotros, pero siempre en positivo. Esto nos permitirá servirle de ejemplo y enseñarle a reconocer un error. Ojo, que los adultos hacemos fatal esto de reconocer errores! Nada de “ Uy que tonta, me he confundido!” ni “Lo he hecho fatal”, ni nada parecido. Mejor algo así como: “Uy, pues es verdad, mi torre no es igual que la tuya… me he confundido”.

Lo mejor es pedirle ayuda y aceptarla, claro. Casi seguro que él va a tomar las riendas y va a resolverte “el error”, pero si no es así, ayúdale a ver qué pieza es la que falla y como podríais arreglarlo. Así aprenderá a resolver el problema, se sentirá útil (porque te está ayudando a ti) y se sentirá capaz, ya que la confianza en sí mismo crecerá torre tras torre.

 Variante 2: Los trenes. Hay niños que se vuelven locos con las torres (por ejemplo el mío!), y siempre quieren hacerlas más y más altas. Eso es genial, muy divertido y un reto estupendo como otro cualquiera, pero no para esta actividad.

Para resolver este problema os propongo una variante en horizontal y con la que además podemos limitar el número de piezas para no perder el norte! Se trata de utiliza una base de Lego donde encajar, ahora en horizontal, las mismas piezas que antes colocábamos en vertical.

La mecánica es la misma, el adulto hace una fila y el niño debe reproducirla igual. Y luego se intercambian los papeles.

Variante 3: Más niños, más aprendizajes! Si hay más niños es aún mejor. No soy partidaria de hacer de esto un juego competitivo.

Si hay dos niños, por turnos uno construye su propia torre y el otro la “copia”. Si hay más de dos también pueden jugar así, por turnos; pero hay una variante mejor: Uno construye su torre y todos los demás la copian haciendo una única torre entre todos, buscando las fichas correctas y colocándolas, así el juego resulta también colaborativo.  Eso sí, es importante supervisar esta dinámica, ya que puede ocurrir que un niño se quede al margen y no se sienta capaz de ayudar al grupo. En este caso es mejor hacer la actividad por turnos (siempre no competitivos), hasta que este niño coja confianza.

Qué conseguimos que haga el niño con esta actividad:

  • Prestar atención a un modelo y analizarlo: al ser un modelo físico y palpable, en caso de no imprimir, analizaran: color, forma, tamaño, posición, cantidad…
  • Seleccionar piezas concretas de un conjunto amplio (seguro que la cantidad de piezas de lego en tu casa es “un conjunto amplio”, jajajja).
  • Secuenciar colores.

Esta actividad es una de las formas más sencillas de introducir y practicar la resolución de problemas en infantil.

Pruébalo! Me encantará conocer tu opinión y la de tus hijos! Si necesitas cualquier aclaración o consejo, no dudes en dejármelo también en los comentarios y así sirve para todos.

2 comentarios en “Torres de colores

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