3 cuentos de matemáticas: un clásico en versión bilingüe, uno de «cacas» y otro por la inclusión

El próximo 23 de abril se celebra el día del libro. En casa, por el día del libro, regalamos un cuento a los niños.  ¿Qué te parece la idea? La verdad es que a ellos les encanta: la ilusión del regalo y un cuento nuevo que ver antes de acostarse… ¡qué más se puede pedir! ¿¿Te parece buena idea??

¿Y qué tal si los cuentos fuesen además de contenido matemático?

¡Pues aún estás a tiempo!  ¡Te lo voy a poner muy fácil y te voy a dar tres ideas que serán acierto seguro!

Hoy te traigo una selección de 3 cuentos relacionados con las matemáticas, porque las ciencias y las letras están mucho más relacionadas que lo que nos quieren hacer creer!

Si prefieres verlo en formato vídeo ¡pincha aquí abajo! 

Todos estos cuentos están recomendados de 3 a 6 años, aunque cada niño tiene unos gustos, unos ritmos y unos intereses diferentes. Para antes de tres años, también son adecuados, especialmente el primero, ya que hay bastantes niños que desde los dos años prestan muchísima atención a los cuentos y les encanta observarlos y cualquiera de las propuesta que te presento a continuación son muy visuales.

Si quieres ir directo a pedirlo en Amazon, encontrarás todos los enlaces reunidos al final del post y en cada una de las recomendaciones.

La pequeña oruga glotona. Eric Carle.

Un Clásico, de Eric Carle, este mío editado por Pinguin Books, pero lo hay de muchas más editoriales. Y es normal, porque justo en 2019 se están celebrando los 50 años de su primera edición! Y también lo tienes en un montón de formatos: tapa dura, blanda, desplegable, cartón, con peluche de oruga incluido,…

Seguramente ya lo conoces, pero por si acaso te cuento que este libro nos sirve para practicar la enumeración y el conteo. Trata de una pequeña oruga que tiene mucha mucha hambre y el lunes se come 1 manzana, el martes se come 2 peras, el miércoles 3 ciruelas… y así sucesivamente. Y lo que pasa después… tendrás que descubrirlo en el cuento.

Si todavía no lo tienes, te recomiendo esta versión bilingüe español-inglés, con la que ya de paso, a base de leerlo y leerlo, tu hijo aprenderá seguro algunos alimentos en inglés. 

La versión que yo tengo es una versión sólo en inglés, regalo de una buena amiga, con la que hemos pasado muy buenos ratos!

 

Y si quieres un libro de conteo, pero la Pequeña oruga glotona ya la tienes muy vista, te propongo otro, diferente a lo habitual, un poco… bueno… ¡júzgalo tú mismo!

1, 2,3… ¡A contar cacas! Geraldine Collet y Eric Gasté. Ed Bruño.

Este es bastante Nuevo, se empezó a editar en España en 2017 y es en un formato muy grande, mi aproximadamente 30 cm de alto de 23 de ancho, y esto a los niños les suele encantar.

Bueno, pues como deja claro el título ¡¡el cuento va de cacas!! Que si una hormiga hace 1 caca así, una ardilla que hace 2 cacas asá, un gato que hace tres cacas no sé como… Sí, sí, porque además de  ir de casas, da detalles de cada una!! Una idea simple, verdad?? Pero a qué niño de en torno a 4 años no le hacen gracia las cacas!?!?!? Una idea simple pero muy buena,  que les engancha y les divierte muchísimo. Y que nos da la excusa y el pie para hacer un montón de actividades numéricas con ellos!

 

Por cuatro esquinitas de nada. Jérome Ruillier.  Ed. Juventud.

Este cuento me encanta y no debo ser la única a la que le gusta, porque va ya por su novena edición. Trata de un grupo de círculos y de un cuadrado, que son amigos, aunque el cuadrado es muy diferente a los círculos. Pero cuando quieren entrar a la gran casa… resulta que la puerta es redondita y el cuadrado no cabe. Entonces buscan diferentes soluciones para que cuadradito pueda entrar… pero no será fácil.

Este libro nos da pie a trabajar las formas geométricas, las similitudes y diferencias entre ellas. A pensar en qué transformaciones podemos hacer para pasar de una a otra, por ejemplo como podríamos transformar un cuadrado en un triángulo. Y nos muestra también el proceso de resolución de un problema, a veces hay que probar diferentes soluciones que no funcionan, pero todos esos intentos nos ayudan a llegar a una buena solución.

Y más allá del contenido matemático, este libro es un canto a la diversidad y a las diferencias. Y nos recuerda, que la solución para incluir a personas diferentes no pasa por  tratar de hacerlas a todas iguales. Precioso y muy recomendable.

 

 

Espero que celebréis el día del libro a lo grande, con estos o con otros libros, ya que esta fecha es un día perfecto para poner en valor los libros y la lectura!

Hasta la próxima!

¡Me van a volver loca!

No sé a ti, pero a mí… ¡mis hijos me van a volver loca ya! Con esto de las vacaciones, es un hecho que tienen menos actividad estando en casa que en el cole y mis hijos tienen muuuuucha energía. Así que hay que buscar actividades para que esa energía… digamos ¡FLUYA! …¡Y no nos explote a todos en la cara!

¿Y tú? ¿Cómo lo llevas con tu hijo? ¿Aprovecháis las vacaciones para hacer actividades en familia?

Tengo una propuesta irresistible para el día 5, víspera de Reyes ¡que seguro que estarán como motos a la espera de que lleguen los Reyes Magos!

El primer taller del año. Haremos un montón de actividades matemáticas, chulas y divertidas… ¡todo enmarcado en la magia de la Navidad!

Esta época que tanto les gusta a los más pequeños, nos ofrece un montón de posibilidades y recursos para ambientar las actividades y que los niños entren de lleno a participar.

Muñecos de nieve, árboles de Navidad, bolas y estrellas… y casi sin darnos cuenta: lógica, geometría y números.

¿No te imaginas cómo puede funcionar todo esto junto?? ¡Pues vente a descubrirlo!

¡No te pierdas este taller irrepetible y cargado de la magia de la Navidad!

Recuerda, son sólo 8 plazas, así que reserva la tuya cuanto antes.

Un gran regalo para ti y para tu hijo

Ya está aquí diciembre y con diciembre llega la locura por los regalos (¡salvo que seas como yo, que ya pasé por la locura de los regalos en noviembre!).

A veces, buscando y buscando, perdemos un poco el norte del papel que debería cumplir un regalo. Los niños de infantil, aún son pequeños y aunque ya piden algunas cosas concretas, son muy abiertos a recibir con tremenda gratitud todo lo que sus majestades quieran dejarles junto a sus zapatos. Deberíamos aprovechar esta apertura, para colarnos hasta la cocina con aquellas cosas que de verdad son importantes para nosotros y queremos trasmitirles.

Para mí, entre las cosas que más me importa trasmitir a mis hijos está el hecho de que tienen una familia con la que pueden contar y que confía en ellos, que ellos son dueños de sus acciones y de sus decisiones y responsables de ellas, que tienen derecho a intentar cosas diferentes y a equivocarse. Esto puede parecer muy ambicioso así dicho, sobre todo teniendo en cuenta que mis hijos tiene ahora 15 meses y 4 años, respectivamente.

Pero no es así. A lo largo de cualquier semana encontremos diferentes momentos para compartir experiencias que refuercen todo esto de muy diversas maneras. Y te puedes imaginar como es de «LOCA» mi semana: mis dos niños + mi trabajo por cuenta ajena + mi proyecto «Matemáticas para padres» + las cosas de la vida! … Conclusión, mis semanas son LOCAS DE REMATE! 🤪

Pero aún así:

Los ratos de juego, lo exprimimos al límite. Todos participamos, todos tomamos decisiones, todos aceptamos normas, todos nos ayudamos, cada uno tiene unas responsabilidades…

También en los momento que no son de juego ponemos en práctica todo esto. Porque a mi humilde entender, todo el tiempo que estamos con nuestros hijos es «tiempo de calidad», de la calidad que nosotros queramos exactamente. Porque para mi gusto es igual de valioso jugar a la oca que ir juntos a la farmacia. Y es que en estos ratos que no son estrictamente de juego también vamos fomentando la autonomía, la toma de decisiones, la responsabilidad y el compromiso, la confianza que como padres depositamos en él, la confianza en sí mismo, el afán de superación, la aceptación y reconocimiento de los errores propios y en su caso la enmienda o las disculpas… Siempre adecuándolo a la edad y momento madurativo del niño, por supuesto.

¿Te gustaría encontrar un regalo con el que fomentar todas y cada una de estas capacidades en tu hijo?

Y ¿Te imaginas que además pudieras hacerlo de forma divertida, desde el juego y mientras tu hijo aprende y vive las matemáticas como nunca antes?

Parece demasiado bueno para ser verdad, ¿eh? Pues es una realidad y la tienes al alcance de tu mano.

Sólo tienes que pinchar en este enlace y encontrarás todos los detalles del programa de formación online para padres de niños entre 3 y 5 años «S.O.S. Matemáticas en infantil» (5 semanas de duración con soporte permanente).

👉🏻👉🏻Sí, por favor, dame todos los detalles

De forma muy resumida, te diré que se trata de un programa en el que aprenderás cómo puedes empezar ya mismo a ayudar a tu hijo para que las matemáticas nunca se conviertan en la asignatura odiada que os quite el sueño a todos o que determine qué estudia y qué no en un futuro.

Pero el programa es mucho más. En el vas a encontrar una propuesta para relacionarte con tu hijo de manera que él llegue a ser su mejor versión (¡y por el camino, casi seguro, que tú te encontrarás también con tu mejor versión!), tanto en matemáticas como en el resto de ámbitos de la vida.

Porque hay dos claves para enfrentarse a las matemáticas con éxito y disfrutarlas:

Una es evidente, y todos la tenemos muy presente, es la PRÁCTICA de los conceptos que se quieren aprender. Y con esto no quiero decir que tenga que ser repetitiva, ni aburrida ni nada de eso y de hecho en el curso te lo demostraré.

Y la otra es la ACTITUD. Si tu hijo no se crees capaz de tomar decisiones, no tiene seguridad para probar si un camino puede llevarle (o al menos acercarle) a la solución, si no siente que sus padres confían en él, si no es responsable de sus acciones y decisiones, si no es capaz de gestionar sus errores y celebrar sus aciertos… Sin estas habilidades no será posible conquistar las matemáticas, porque esta disciplina requiere necesariamente de un proceso de experimentación, prueba y error para lograr conocer y entender. Y este proceso tiene que realizarlo cada niño desde su situación particular, no hay recetas mágicas ni caminos universales (lo siento mucho, si eso es lo que andas buscando, no lo vas a encontrar). Hay que arriesgarse, probar, fallar, casi acertar y aprender de todo este proceso. Así es como deberían aprenderse las matemáticas. Y esto es precisamente lo que te propongo en este curso.

Por si todo esto fuera poco, tengo para ti una oferta de lanzamiento irrepetible e irresistible, para que el precio no sea una excusa. Estará disponible sólo en esta edición y sólo hasta fin de año.  Además las plazas son muy reducidas, ya que en esta edición quiero tener un trato muy directo con todas las familias, para poder ayudarlas en todo el proceso y para que ellas me puedan ir dando su feedback sobre le programa.

Si quieres empezar el segundo trimestre con todos los recursos para hacer de las matemáticas una experiencia inolvidable para tus hijos, no te lo puedes perder.

👉🏻👉🏻Sí ¡Claro que quiero saber más y reservar mi plaza! 

Y si tienes cualquier duda o sugerencia, siempre puedes contactar conmigo vía email: matematicasparapadres@gmail.com

 

 

 

 

 

Tira dados y recoge garbanzos!

Se acerca el verano y tenemos tantos días de vacaciones por delante…

Os traigo una propuesta de actividad que lo tiene casi todo!

Es un juego de mesa, con trasfondo matemático, que podéis adaptar según la edad del niño, pude ser colaborativo o no (a mí, siempre que se pueda, me gusta que lo sea!) y lo podéis utilizar para repasar casi cualquier concepto! Quieres ver de qué se trata?!?!??! Atento!

Tienes que dibujar un tablero más o menos como este (más corto si el niño es de 3 a 6 años!!). Si quieres tenerlos entretenido un rato más, convénceles para que sean ellos los que coloreen las casillas como más les guste, y seguro que luego cogen el juego con más interés.

Os propongo 3 variantes:

Opción 3-4 años:

Para niños de 3-4 años o algo mayores pero poco familiarizados con los juegos de mesa, los dados y los turnos; necesitamos una variante simple.

Dibuja un tablero corto, no más de 20 casillas, coloréalo o decóralo con pegatinas. No vamos a escribir nada en las casillas, así que podéis decorarlas con total libertad! Procura hacer las casillas lo suficientemente granes como para que las fichas quepan sin problema (recuerda que la precisión de movimientos de tu hijo, seguramente, no será muy fina!).

El juego consiste en tirar el dado por turnos y avanzar tantas casillas como indique el dado. Así practican reconocer el número asociado a los puntitos del dado (cantidad) y contar avanzando sobre las casillas (conteo).

Podemos poner un único premio al final del tablero, de forma que el primero que llega se lo gana. Puede ser una chuche, una copa de juguete (tipo Playmobil), una pegatina… De esta manera el objetivo estará centrado en llegar al final del recorrido antes que los demás.

Una variante igual de sencilla para el niño (y para ti!) es poner un premio al final para cada jugador. De esta manera, el objetivo es llegar y ya no hace falta ser el primero.

Así es como he jugado yo con mi hijo de 4 años:

Una última variante, para motivar a lo largo del camino, es poner premios a lo largo de todo el tablero, por ejemplo cada 4 sillas. Así los jugadores tienen la opción de conseguir premios a media que avanzan, no solo al llegar al final. Pero ojo, con niños tan pequeños, puede resultar difícil dejar pasar un oso de caramelo si no caen en la casilla…

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Opción 2: 5-7 años.

Para niños de 5 a 7 años, podemos hacer un poco más complejo el juego.

Por ejemplo, puedes aprovechar para trabajar los conceptos de número, grafía y cantidad. Elige el rango de números que vas a trabajar y escríbelos aleatoriamente en las casillas del tablero.

La mecánica del juego es la siguiente. Ponemos un cuenco o una caja con garbanzos al lado del tablero. Por supuesto, en vez de garbanzos puede ser cualquier otra cosa, como pompones, tapones, piezas de Lego… cualquier cosa en gran cantidad e “iguales” entre sí.

Por turnos se tira el dado, se avanzan tantas casillas como indique la tirada y se cogen tantos garbanzos como indica el número escrito en la casilla en la que hayamos caído. Supongamos que vamos a trabajar los números del 1 al 10. Si al tirar el dado me sale el número 5, avanzaré 5 casillas, supongamos que caigo sobre una casilla donde está escrito el número 7, entonces debo coger 7 garbanzos. Sencillo, verdad?

La partida terminar cuando todos los jugadores hayan llegado a la casilla final. En ese momento, cada uno cuenta sus garbanzos. Y hay varias opciones:

  • Gana el que más garbanzos tenga.
  • Cada uno coloca sus garbanzos sobre una cuadrícula parecida a la de la imagen y se gana tantos premios como filas complete:

  • Juntamos todos los garbanzos para conseguir más premios. Podemos hacerles ver que casi siempre conseguiremos completar más filas juntando los garbanzos sobrantes de cada jugador!

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Opción 3: +7 años

Para niños de 7 años en adelante, podemos trabajar otros conceptos:

  • Multiplicaciones y divisiones (puedes centrarte en repasar una tabla o mezclar de varias de ellas).
  • Sumas y restas
  • Fracciones (puedes poner fracciones reducibles a números enteros, como 4/2, 9/3…)

En este caso, cogeremos el número de garbanzos que indique el resultado de la operación escrita en cada casilla.

Aquí también podemos complicar el objetivo final. Por ejemplo, podemos decir que para conseguir el premio final hay que reunir 50 garbanzos. Entre los jugadores pueden decidir si quieren que sea un objetivo individual (y en ese caso el premio será para un único ganador) o colectivo (y el premio se repartirá entre todos).

Como es probable que haciendo el recorrido una única vez no se consigan los 50 garbanzos, podemos permitir dar más de una vuelta, hacer el recorrido cerrado o permitir ir hacia adelante y hacia atrás según convenga. En este caso, el juego termina cuando logremos reunir los 50 garbanzos. Para llevar la cuenta de los garbanzos, puedes dibujar una cuadrícula de 50 casillas sobre la que ir colocando por turnos los garbanzos recogidos.

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Como ves, sobre un tablero sencillo hay infinidad de propuestas de juego y aprendizaje, tanto matemático como colaborativo. Sólo hace falta observar las necesidades de tu hijo, adaptarte a sus intereses y un poquito de imaginación. Las edades que he asociado a cada opción, como siempe, son solo orientativas.

Hay  infinidad de variantes sobre qué hacer con los garbanzos. Si queremos que el juego sea colaborativo, hay que poner los garbanzos conseguidos en común para conseguir el objetivo final que hayamos determinado. Si queremos que sea competitivo, cada uno contará sólo con los suyos para ese objetivo final.

Y como ya has visto, la partida puede terminar cuando hayamos llegado a la casilla final o podemos permitir dar más vueltas por el tablero, según cual sea nuestro objetivo.

Elige la opción que te parezca más adecuada para tu hijo, si es necesario adáptala antes o durante el desarrollo del juego.

Con mi hijo de escasos cuatro años, quise jugar recolectando los garbanzos, y al principio parecía funcionar. Pero rápidamente se cansó. Seguramente yo estaba pidiendo demasiado: tirar el dado por turno (aún está practicando esto de los turnos!), contar los puntos del dado para saber cuantas casillas avanzar, contar las casillas mientras avanzaba, identificar el número de la casilla donde cayó, volver a contar ese número mientras cogía los garbanzos y dejar su ficha (un muñeco) sobre la casilla sin jugar con ella mientras yo jugaba mi turno… Madre mía, me canso hasta yo sólo de escribirlo!! Y es que a veces, no medimos bien lo que les estamos pidiendo. Pero como las actividades las ponemos nosotros, no tenemos más que cambiarlas y adaptarlas al punto en que se encuentra nuestro hijo!! Así que ya sabes, atento a tus hijos y a jugar!

 

 

 

Matemáticas con Lego en primaria

¿Lego en Primaria? Tal vez pienses que esto de Primaria ya es una cosa seria, que aquí las matemáticas tienen su propia asignatura, hay que tomarlas con rigor y esto ya no es un juego! Pues tienes toda la razón, salvo en el último punto: ahí, me alegra poder decirte, que te equivocas completamente!

Si tu hijo en infantil ya utilizó los Lego para realizar actividades matemáticas, le resultará de lo más natural seguir haciéndolo en primaria. Y si no ha trabajado aún con Lego, también genial, le sorprenderá y le encantará descubrir cómo puede construir matemáticas con sus piezas!

Las actividades con Lego son perfectamente rigurosas y nos ofrecen una oportunidad única de acercar los conceptos matemáticos, en este caso de primaria, a las manos del niño. Hay por ahí una frase, cuyo origen no sabría precisar, que dice algo así como: “El cerebro no ve lo que la mano no toca”.  Para mí es una máxima en el aprendizaje, sea de lo que sea. Si queremos que el cerebro entienda, hay que dar libertad a los cinco sentidos .

Además de tocar, una de las herramientas más potentes para lograr que un niño (o un adulto) se interese por algo y logre construir un aprendizaje, es precisamente mediante la sorpresa, a través de una actividad nueva, de un reto diferente… Y eso es justo lo que vamos a buscar al trabajar con Lego en primaria. Vamos a ver otra forma de representar conceptos, de realizar operaciones matemáticas, de realizar construcciones para entender y resolver problemas…

Poco a poco iremos viendo muchas de las aplicaciones que los Lego tienen en Primaria. De momento aquí os dejo una selección de 3 de ellas, para que empecéis a probarlas con vuestros hijo y os convenzáis de su potencial!

Espero que las disfrutéis y estaré encantada de que me contéis cómo han sido vuestras experiencias en los comentarios.

  1. Sumando con Lego y papel .
  2. Patrones y series con Lego.
  3. Medir con Lego: longitud, perímetro y área.

Matemáticas con Lego en educación infantil

No sé a los vuestros, pero a mis niños les encantan los Lego. Prácticamente todas las tardes sacan la caja con las piezas. La mayoría de las veces es juego libre, claro, pero de vez en cuando aprovecho para meter alguna actividad con la que puedan practicar alguna habilidad matemática o repasar algún concepto.

Incluso cuando es juego libre, practican conceptos matemáticos. Por ejemplo, a mi hijo, le gusta construir los personajes de las películas de dibujos. Tuvo una época (con tres o cuatro años) en la que le dio por Ice Age y aquí os enseño cómo nos quedó el mamut:

  

Aunque inicialmente la construcción la hice yo, el de la imagen está construido completamente por mi hijo. Fue capaz de reproducir bastante fielmente el inicial, incluso mejorarlo. Y este simple mamut también tiene matemáticas.

Tiene simetría respecto a su eje cabeza-cola, tiene 4 patas todas de la misma altura y sobre la trompa 3 piezas verdes que representan las tres sandías que los dodos defienden a capa y espada en la película. Este último detalle parece una tontería, pero es casi el más avanzado, ya que demuestra cómo el niño es capaz de reconocer cuantas sandías hay en la película y trasladarlo a su construcción.

Una de las ventajas para los padres, de hacer actividades con Lego, es que requiere muy poca preparación. No es necesario descargar ni imprimir fichas, no hay que reunir materiales (con las piezas de lego que tengas en casa bastará), no hay que presentar al niño nuevos materiales ni enseñarle a usarlos. Además se pueden adaptar en dificultad fácilmente según veamos que se desarrolla la actividad. Para mi gusto todo ventajas, siempre que al niño le interesen los Lego.

A continuación os presento una selección de 3 actividades adecuadas para educación infantil desde el primer curso (aunque también les encantan a los niños de los primeros cursos de primaria!):

  1. Torres de colores.
  2. Mayor y menor.
  3. Grafía del número, cantidad y color.

Identificando el problema, para dar con la solución

Si estás aquí es porque esto de las matemáticas de verdad te importa. Sabes que tienes un problema en casa:  tal vez tu hij@ no comprende bien la asignatura aunque pone todo de su parte, o le supone tal desinterés que ni lo intenta, o tal vez ya se ha rendido y tú no sabes cómo ayudarle…

Puede que estés ante cualquiera de estas situaciones, incluso ante todas a la vez, o ante cualquier otro escenario similar. El caso es que, el problema está ahí y, lamentablemente, lo identificas con las matemáticas.

Me gustaría que el problema no se llamase así,              M A T E M Á T I C A S

Me gustaría que el problema no se llamase así, M A T E M Á T I C A S, porque las matemáticas (sobre todo en la etapa de infantil y primaria) no deberían ser cosas abstractas, inabarcables, incomprensibles, aburridas ni alejadas de los intereses de los niños propios de cada edad. Pero lamentablemente, así es como casi todos, padres e hijos, etiquetáis el problema: M A T E M Á T I C A S.

A estas edades las matemáticas deberían ser: piezas de LEGO, regletas, animales con muchas patas, tapones, juegos de mesa, canciones, vídeos, piñas y piedras, dinosaurios, mariposas, experimentos, tocar, colorear, recortar, descubrir, investigar…

Por diversos motivos (de los cuales no nos vamos a ocupar aquí), a veces la asignatura no está en absoluto enfocada en estos términos. Y es ahí donde realmente nace el problema: aparece el desinterés por conceptos que no acaban de entender o nada tienen que ver con su mundo de niños, poco a poco se van descolgando de las explicaciones, así se agrava la dificultad de reengancharse a los nuevos conceptos (porque la clase no para!)… y así se llega a la sensación de inseguridad e incapacidad para afrontar los deberes o el estudio, que es el problema que los padres detectamos finalmente en casa.  Pero como ves el problema no es este, este es sólo el resultado de una dificultad previa no resuelta.

Espero estar ya cerca de convencerte de que el problema no es que tu hijo no puede resolver las restas con llevadas del ejercicio 5 (por cierto, esto de las llevadas ya no se lleva nada de nada, ya lo veremos en “Más matemáticas”!) o las multiplicaciones por la unidad seguida de ceros, ni que la profesora lo explica todo tan raro que ni tú lo entiendes, ni que tal concepto es dificilísimo, ni nada de eso.

El problema es previo y doble: por un lado es un problema de interés e inseguridad y por otro es un problema de comprensión de la esencia de los conceptos matemáticos. Me atrevería a decir, que para el 98% de los niñ@s entre 3 y 12 años, los temarios previstos para matemáticas son perfectamente asequibles; eso sí, siempre y cuando se disponga de los medios adecuados para cada niño. Y como esto no siempre ocurre así en el aula, esto es precisamente lo que nosotros vamos a hacer aquí, desde casa (que es donde se cocinan las mejores cosas!).

Como padres, no podemos abarcarlo todo. Todos podemos reconocer problemas que por no saber cómo abordarlos se enquistan y empeoran. Por tanto, la mejor opción siempre es buscar ayuda. Y para eso estamos aquí, en “Matemáticas para padres”.

Vamos a convertir las matemáticas en algo interesante, natural y cotidiano, que serán capaces de afrontar igual que son capaces de encontrar sus deportivas preferidas al fondo del armario el día que tú le dices que debe llevar zapatos, o se las apaña para preparar su merienda  favorita y esquivar así tu manzana, o consiguen recordar con exactitud todo lo que ocurrió en el último capítulo de la serie de dibujos que les tiene atrapados. Estoy segura de que has reconocido estos talentos en tu hijo, así que lo “único” que tenemos que hacer es conseguir que los ponga al servicio de las matemáticas! Porque justamente esto es lo que nos hace falta: capacidad para buscar vías alternativas, perseverancia, capacidad de atención y retención con significado…

Además, como padres, jugamos con ventaja, ya que todos sabemos si a nuestros hijos les mueve el espacio exterior, los dinosaurios, jugar al aire libre, las manualidades, el agua, los unicornios o los disfraces; y es justamente por ahí por donde vamos a entrar para colarnos con las matemáticas hasta la cocina! Y al tratarse de niños tenemos otra ventaja más (como ves no todo son problemas!): los niños son naturalmente curiosos y les encanta jugar, así que ya sabemos por dónde hay que empezar!! (no estaba previsto, pero un pareado también puede ayudar!).

Cuando nos hayamos ganado su interés, cuando logremos que lo que ahora significa la asignatura les interese, cuando estén motivados y sólo entonces, el algoritmo para restar llevando, multiplicar por dos cifras o las fórmulas de los volúmenes, serán pan comido!

Bienvenido. Empezamos ya!

El objetivo de «Matemáticas para padres» es que ninguno de nuestros niños se sienta como el pez, incapaz de abordar y alcanzar lo que se le pide en matemáticas.

Para lograrlo tenemos dos pilares principales en los que trabajar:

– Ayudarles a superar sus bloqueos y creencias previas. Y para eso tu actitud como padre/madre será determinante!

– Acercarles los conceptos de diferentes maneras y con diferentes materiales que les ayuden a comprender. Te propondré varias alternativas para cada concepto. Aquí los juegos tendrán un papel fundamental!

Así conseguiremos que se sientan capaces y seguros ante las matemáticas. Esto ocurrirá en cuanto se den cuenta de que tienen los recursos para avanzar por sí mismos y dominan la situación!

Te apuntas a este cambio? Empezamos ya!!

 

Fracciones con Lego

Las fracciones suele ser uno de los bloques del temario de primaria en el que muchos niños se atascan y, como está presente prácticamente en todos los cursos, el “atasco” corre el riesgo de convertirse en algo peor con el paso de los cursos. Y aun cuando no hay tales dificultades, conviene reforzar la compresión del concepto, para evitar que los niños se queden sólo con los diferentes algoritmos que van aprendiendo y se olviden de la esencia y del significado.

A lo largo de los seis cursos de primaria, varía el enfoque sobre el concepto de fracción y la profundidad con la que se trata. Si quieres leer sobre teoría y ejemplos de fracciones en primaria, puedes pinchar aquí.  Y no, no todos los problemas matemáticos con fracciones que pueden plantearse en primaria son fácilmente modelizables con Lego.

Aun así, aunque los Lego tienen algunas limitaciones en este caso, sí que permiten generar un aprendizaje muy valioso en el niño, que será capaz de recordar y reproducir fácilmente y que le servirá de referencia para afrontar retos más complejos aunque no pueda resolverlos directamente con piezas. Es lo que llamamos un “aprendizaje patrón”.

Bueno, y dicho todo esto, vamos con la actividad en cuestión. Como en la mayoría de los casos, necesitaremos materiales mínimos: papel, boli y piezas de Lego.

  • Representar fracciones.

Hacemos tarjetas cortando el papel en trozos pequeños y en cada uno escribimos diferentes fracciones y si queremos en diferentes colore. Las fracciones de las tarjetas son las que los niños representarán después con las piezas y, si las hemos escrito en diferentes colores, la fracción la representarán piezas de ese color. Para representar las fracciones con piezas, podemos indicarles diferentes opciones con diferentes complejidades. Supongamos que pedimos representar la fracción 3/5 en color azul.

  1. La “unidad” es de tamaño libre. Esto quiere decir que, en este caso, para representar 3/5, lo natural será poner 5 piezas, así podremos elegir 3 de ella de color azul y dos de otro color. Así la unidad está formada por 5 piezas y las 3 azules representan la fracción 3/5. Puede hacerse formando una torre como en la imagen, o en horizontal.

Nota: Con esta representación, podemos jugar a construir fracciones “locas”, esto es que requieran muchísimas piezas y tendremos un rato de diversión asegurado. Por ejemplo, propongamos construir 15/73!!! Imagínate la cara de tu hijo construyendo una torre de 73 piezas de altura!

  1. Otra opción es fijar un tamaño para la unidad, y sobre él construir la fracción indicada. Esto es, siguiendo con el ejemplo, fijar un soporte de 10 posiciones y sobre él construir la fracción 3/5. Para ello habrá que dividir el soporte en cinco partes para luego poder marcar 3 en azul.

Esto es una dificultad añadida, que profundiza un poco más en el concepto de fracción.

Con esta opción podemos comparar fracciones, ya que el tamaño de la unidad es el mismo. Lo único que necesitamos es proponer fracciones que puedan representarse sobre esa unidad de referencia; esto es, fracciones cuyos denominadores sean divisores del tamaño de la unidad. Por ejemplo, si elegimos una unidad de longitud 15, podemos representar las fracciones 2/3, 3/5, 2/5, 4/5… (en azul en la imagen) o cualesquiera otras con denominadores 3, 5 ó 15.

Otra variante es disponer de diversos tamaños de soporte que representen la unidad y experimentar cómo representar la misma fracción partiendo de diferentes “unidades”. Así, la construcción de la fracción 3/5 será diferente si el soporte unidad mide 5, 10, 15 o 30.  Esta actividad está orientad a percibir cómo las fracciones no son algo absoluto, en el sentido de que 3/5 de tarta no es lo mismo que 3/5 de barra de pan o 3/5 de las páginas de un libro. Igual que ocurre con los números en general, debemos siempre acompañarlas con una pequeña descripción que indique a qué se refieren (es sabido que no es lo mismo 3 tartas, que 3 barras de pan que 3 páginas de un libro). Este punto es muy importante a la hora de escribir correctamente los resultados de los ejercicios y problemas. Veremos más sobre esto próximamente.

 

  • Identificar fracciones.

En este caso el proceso es al contrario, construimos nosotros las fracciones, como en cualquiera de los apartados anteriores, y le pedimos al niño que identifique qué fracción hemos representado en cada caso. Elegiremos un color para identificar la fracción que estamos representando.

Podemos construir algo como en la siguiente imagen.

  • Operaciones con fracciones.

Para operar con fracciones de Lego, tenemos que proceder como al operar con fracciones sobre papel. Por ejemplo, si queremos sumar 2/3 + 1/4, haremos:

  1. Lo primero es poner denominador común: mínimo común múltiplo de 3 y 4, es 12. Observamos que, efectivamente, 12 puede dividirse en 3 trozos (para representar 2/3) y también en 4 trozos (para representar 1/4).
  2. Representamos las fracciones con Lego sobre una unidad de longitud 12, cada una con un color, como en la imagen.
  3. Sumamos ambas fracciones sobre otra base de longitud 12, entendiendo cada una de las fracciones como fracciones de denominador 12 e interpretamos el resultado. Sería 2/3 + 1/4 = 8/12 + 3/12 = 11/12.

Con esta actividad, entienden el porqué de poner denominador común antes de sumar o restar fracciones, es más, pueden verlo y tocarlo. Y aunque no es cuestión de resolver así cada suma de fracciones que les manden de deberes o tengan que resolver en clase, este aprendizaje quedará grabado en su mente, y podrán recurrir a él cuando no recuerden uno de los pasos del algoritmo. De esta forma, nunca se les olvidará y será un “aprendizaje patrón” y un aprendizaje significativo al mismo tiempo.