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Patrones y series con Lego

Algunos patrones básicos ya los hemos visto en Lego para infantil, son los conocidos como torres de colores, que por supuesto también se pueden ofrecer a niños de primaria de los primeros cursos. Como siempre digo, es preferible empezar por algo fácil, para luego ir aumentando la dificultad y la exigencia de la actividad.

Pero enseguida se les quedarán pequeños y necesitaremos ofrecerles retos mayores!

Para mi gusto, patrones y series están muy relacionados(*). Los llamados patrones (o modelos) se dirigen más a estimular la capacidad espacial y de replicar un esquema dado. En definitiva se trata de una representación esquemática de piezas que el niño debe replicar con piezas reales. Las series o secuencias lógicas, por su parte, ejercitan además la capacidad de reconocer un patrón, una norma, una estructura, una ordenación… y completar o continuar la secuencia.

En cualquier caso, el niño tiene que identificar las características de cada uno de los elementos del patrón o de la serie, su posición y su relación con el resto de elementos.

A modo de ejemplo, patrones y serie serían, respectivamente:

Patrones con Lego
Series con Lego

Los patrones necesitan poca explicación, creo. El objetivo es reproducir la figura del modelo.

Respecto a las series, por si no las conoces, te explico rápidamente qué son y cómo funcionan con los ejemplos de la imagen de arriba:

En la imagen vemos varias series de 2 elementos:

  • rojo-blanco, rojo-blanco… Y la continuaríamos precisamente así: rojo-blanco.
  • naranja-verde, naranja-verde… y continuaría igual: naranja-verde.
  •  verde-azul, verde-azul… verde-azul…
  • amarillo-rojo, amarillo-rojo… amarillo-rojo…

También hay una serie de 3 elementos:

  • blanco-rojo-azul, blanco-rojo-azul… blanco-rojo-azul.

Y otra serie de 4 elementos:

  • rojo-rojo-blanco-blanco, rojo-rojo-blanco-blanco,… rojo-rojo-blanco-blanco.

Y otras, de poco interés, de «1 elemento» que serían:

  • amarillo, amarillo, amarillo… amarillo.
  • rojo, rojo, rojo… rojo.

Como ves consiste en encontrar el grupo de piezas que se repite y… repetirlo! Fácil verdad?? Pues para los niños supone una abstracción bastante compleja y por tanto un reto complicado!! Te animo a que lo pruebes, no te hace falta imprimir nada, simplemente toma algunas ideas, construye las series o patrones tú misma y reta a tu hijo!! Como siempre digo, empieza por patrones sencillos o por series de 2 elementos, y progresivamente ofrécele series de 3, 4 o más elementos! Te he dejado un montón de ejemplos en mi tablero de Pinterest: Modelos de Lego, para que busques los más adecuados para tu hijo.

Una variante muy chula, cuando el niño se ha familiarizado con estos modelos y secuencias, consiste en que sea el niño el que construya el patrón o serie con piezas y seamos los padres los que lo repliquemos o completemos. Darles la posibilidad de dirigir ellos mismo la actividad les encanta, les empodera y así les demostramos nuestra confianza.

 

* Cuando hablamos de patrones en este artículo, nos referimos a modelos. Y cuando hablamos de series, nos referimos a series lógicas o secuencias. No confundir el patrón entendido como modelo, con el patrón entendido como la relación que existe entre los términos de una serie lógica.

Torres de colores

Esta actividad es sencilla y tiene mucho potencial.

La versión clásica  consiste en entregar al niño una hoja donde se representan de forma esquemática varias torres de piezas de Lego, con diversos tamaños y colores, como los de la imagen. El objetivo es que el niño reproduzca los modelos con piezas reales.

Variante 1: No imprimamos nada! En su lugar juguemos por turnos! He jugado mil veces a las torres (o las filas, ver variante 2) y nunca he llegado a imprimir ningún modelo. Creo que tener los modelos impresos es buena idea si queremos que el niño haga la actividad él solo (por ejemplo es útil en una clase en la que haya 20 niños o para niños más mayores), pero si vamos a sentarnos con ellos mientras hacen la actividad, no veo la necesidad. Ahora bien, si a ti te resulta útil, te he dejado una selección de imprimibles en uno de mis tableros de Pinterest para infantil.

Si jugamos por turnos, creo que es más motivador. Primero el adulto construye una torre y le pide al niño que construya otra igual, con los mismos colores y en las mismas posiciones. La altura de la torre debe ser adecuada para el niño. Es preferible empezar con pequeñas torres de 3 ó 4 elementos, para que el niño sea capaz de reproducirla sin problema las primeras veces. Cuando el niño ha construido nuestra torre, lo celebramos y entonces deshacemos las dos.

Ahora vamos a pedirle que sea él quien construya una torre. Pero vamos a pedírselo de forma motivadora y anticipando lo que va a pasar: “Venga, ahora tú construyes una torre, de 4 pisos y yo voy a intentar hacerla igualita. A ver si me sale tan bien como a ti”.  Y cuando la haya construido, nosotros construiremos otra igual.

Según vaya cogiendo soltura en copiar los patrones, iremos aumentando el número de pisos, pero es preferible ir poco a poco a que el tamaño le abrume y no le apetezca jugar más. Si queremos simplificar la actividad, también podemos hacerlo reduciendo el número de piezas entre las que ha de elegir. Parece una actividad sencilla, pero para niños de 3 a 5 años, presenta cierta dificultad.

Cuando tenga la dinámica bien aprendida, en nuestro turno podemos fallar a propósito, para ver si se da cuenta del error. Si no se da cuenta lo evidenciaremos nosotros, pero siempre en positivo. Esto nos permitirá servirle de ejemplo y enseñarle a reconocer un error. Ojo, que los adultos hacemos fatal esto de reconocer errores! Nada de “ Uy que tonta, me he confundido!” ni “Lo he hecho fatal”, ni nada parecido. Mejor algo así como: “Uy, pues es verdad, mi torre no es igual que la tuya… me he confundido”.

Lo mejor es pedirle ayuda y aceptarla, claro. Casi seguro que él va a tomar las riendas y va a resolverte “el error”, pero si no es así, ayúdale a ver qué pieza es la que falla y como podríais arreglarlo. Así aprenderá a resolver el problema, se sentirá útil (porque te está ayudando a ti) y se sentirá capaz, ya que la confianza en sí mismo crecerá torre tras torre.

 Variante 2: Los trenes. Hay niños que se vuelven locos con las torres (por ejemplo el mío!), y siempre quieren hacerlas más y más altas. Eso es genial, muy divertido y un reto estupendo como otro cualquiera, pero no para esta actividad.

Para resolver este problema os propongo una variante en horizontal y con la que además podemos limitar el número de piezas para no perder el norte! Se trata de utiliza una base de Lego donde encajar, ahora en horizontal, las mismas piezas que antes colocábamos en vertical.

La mecánica es la misma, el adulto hace una fila y el niño debe reproducirla igual. Y luego se intercambian los papeles.

Variante 3: Más niños, más aprendizajes! Si hay más niños es aún mejor. No soy partidaria de hacer de esto un juego competitivo.

Si hay dos niños, por turnos uno construye su propia torre y el otro la “copia”. Si hay más de dos también pueden jugar así, por turnos; pero hay una variante mejor: Uno construye su torre y todos los demás la copian haciendo una única torre entre todos, buscando las fichas correctas y colocándolas, así el juego resulta también colaborativo.  Eso sí, es importante supervisar esta dinámica, ya que puede ocurrir que un niño se quede al margen y no se sienta capaz de ayudar al grupo. En este caso es mejor hacer la actividad por turnos (siempre no competitivos), hasta que este niño coja confianza.

Qué conseguimos que haga el niño con esta actividad:

  • Prestar atención a un modelo y analizarlo: al ser un modelo físico y palpable, en caso de no imprimir, analizaran: color, forma, tamaño, posición, cantidad…
  • Seleccionar piezas concretas de un conjunto amplio (seguro que la cantidad de piezas de lego en tu casa es “un conjunto amplio”, jajajja).
  • Secuenciar colores.

Esta actividad es una de las formas más sencillas de introducir y practicar la resolución de problemas en infantil.

Pruébalo! Me encantará conocer tu opinión y la de tus hijos! Si necesitas cualquier aclaración o consejo, no dudes en dejármelo también en los comentarios y así sirve para todos.

Mayor o menor

Suele ocurrir que los niños de 2 a 5 años, conocen perfectamente los conceptos grande y pequeño, pero esto no implica que cuando aprenden los números, entiendan cuál es mayor que cuál. Normalmente entienden de forma natural las cantidades que representan el 1, el 2 y “muchos”, pero difícilmente saben de forma natural la diferencia entre el 5 y el 7 (sobre todo con 3 ó 4 años).

La siguiente actividad con Lego permite visualizar qué número es físicamente mayor que otro.

Aunque la idea de decidir si un número es mayor o menor que otro, implica sólo a dos número, a mí me gusta empezar representando todos los números (quiero decir del 1 al 10, o del 1 al 8…) , así tienen una visión de conjunto. Si el niño es algo más mayor o ya tiene esa visión general, podéis saltar este primer paso. Aunque realmente no os lo recomiendo, ya que de esta representación se pueden deducir otras propiedades de los números, que no es habitual que tengan interiorizadas en infantil.

Los materiales necesarios son los mínimos: 1 ó 2 folios (según la cantidad de números con los que vayáis a trabajar), rotulador y piezas de Lego (todas de la misma forma y tamaño). Para preparar la actividad, lo único que hay que hacer es cortar los folios en 8 ó 16 trozos iguales y escribir un número en cada trozo de papel. Si queremos introducir el signo “mayor/menor” (>/<), podemos escribirlo también en otro trozo de papel y, aunque en educación infantil no es necesario, puede resultar natural dentro de esta actividad.

    Para empezar a jugar, colocamos las tarjetas numeradas en el suelo y pedimos al niño que haga una torre delante de cada una tan alta como indique el número. Esto de que el número indique la altura no es algo evidente, de hecho este concepto es el objetivo de la actividad, así que les podemos ayudar diciendo que hay que poner tantas piezas como indique el número. Contar piezas y encajarlas, son instrucciones más claras.

   Así construimos algo como esto.

Ahora podemos preguntarle cual es el número más pequeño y cual el más grande. A la vista de las torres, seguramente no le será difícil identificarlos.

Podemos entonces adelantar dos de las torres, empezando por parejas bastante diferentes, como el 2 y el 5 y preguntarle cuál de ellos es mayor. Eligiendo diferentes parejas de números podemos jugar un rato a identificar el mayor y el menor.

Aprovechando que tenemos delante los números, pongamos del 1 al 10, representados “físicamente”, podemos observar diferentes propiedades:

 

  • Forman una escalera: esto es, si ordenamos los números del 1 al 10, su magnitud también está ordenada, si avanzamos por la escalera, siempre subimos o siempre bajamos, pero no hay saltos arriba y abajo, este es el verdadero motivo de que digamos 1-2-3 y no 2-1-3, por ejemplo.
  • Aprovechando la escalera, podemos proponer contar hacia atrás. En abstracto, sin los números escritos delante ni la representación de su magnitud, resulta difícil para los más pequeños, pero con esta escalera y los números debajo, la cuenta atrás es mucho más significativa. Para esto podemos utilizar un muñeco que recorra la escalera subiendo y bajando mientras cantamos el número del escalón en el que está.
  • Y una vez más, la escalera permite ver cómo van aumentando los números. Podemos empezar viendo como la altura de los escalones es la misma si ordenamos “bien” las torres, pero son de diferentes alturas si los descolocamos o quitamos uno de ellos de la escalera. Esto nos puede llevar a ver como añadiendo una pieza a una torre, esta “alcanza” la altura de la siguiente. Y al contrario, quitando una pieza de cualquier escalón, este se “reduce” al tamaño del anterior.  Así introducimos la idea de sumar o restar una unidad.

Está bien hablar indistintamente de escalón o torre, mezclándolos a propósito. Así ayudamos al niño, aunque parezca lioso, a no perder de vista que la construcción es sólo una representación, no importa que lo veamos como escalón o torre, lo importante es que representa al número que está en la tarjeta. De hecho, cuando el niño tiene cierta soltura, está bien retirar las torres y hacer las comparaciones directamente con las tarjetas.

No debemos pretender ni esperar que el niño vea estos conceptos el primer día que hacemos esta actividad, de hecho es preferible que los descubra poco a poco. Podemos sugerirle alguno, y dejar que él explore y saque sus propias conclusiones poco a poco.

Como decía al principio, podemos hacer otra versión del juego, sin escalera. Consiste en poner las tarjetas numeradas boca  abajo y elegir dos. El niño construye las torres correspondientes sólo a esos dos números y decide cual es mayor y cual menor.

Sumar con Lego y papel

Esta actividad es la forma más básica de sumar con Lego. Para ello no es necesario conocer los conceptos de unidades, decenas ni centenas ni el algoritmo de escritura de la operación suma en papel. De todos modos, vamos a introducir el papel desde el principio.

En mi opinión es importante introducir la operación sobre papel, porque así la diferenciamos del conteo y además el niño se va a ir familiarizando con el “aspecto” de esta operación en papel de forma sencilla y natural, además de practicar la escritura de los números.

Para realizar la actividad, basta con un folio, un lápiz y un montoncillo de piezas de Lego (todas del mismo tamaño).  Sobre el papel dibujamos unas casillas como las de la imagen de abajo  (si quieres puedes descargar las plantillas, guárdalas como imagen e insértalas en un documento tipo word para imprimirlas mejor) y lo metemos en una funda de plástico trasparente (así el niño puede escribir sobre el plástico con un rotulador de pizarra blanca y podremos borrarlo y reutilizar la plantilla):

La forma de utilizar esta plantilla es la siguiente:

En los rectángulos coloreados con azul claro, pediremos al niño que escriba los sumandos que intervienen en la suma (en principio nosotros los elegimos y se los dictamos al niño, aunque esto podría admitir variantes), por ejemplo 5 y 2. En los rectángulos azul oscuro, indicaremos al niño que debe colocar tantas fichas como indica cada uno de los sumandos (en el ejemplo 5 piezas y 2 piezas). En el rectángulo naranja oscuro, debe poner la cantidad de piezas “suma” de los dos rectángulos de arriba y, finalmente, en el naranja claro el número que corresponda con esta cantidad total (7 para nuestro ejemplo).

La idea es que realicen la suma con las piezas y después de conocer el resultado por el número de piezas, trascriban este número al rectángulo naranja claro.

Así escrito parece algo lioso, pero en la imagen “ejemplo”creo que se ve claro.

Fácil, verdad? Pues esta actividad tan sencilla de poner en práctica es muy buena para comprender inicialmente el concepto de suma, antes de entrar en sistemas de numeración y posiciones. Sirve de tránsito entre la suma por conteo puro y la escritura y algoritmo de la suma; esto es, entre el enfoque de la suma de infantil y el de primaria.

Aunque después de hacer unas cuantas sumas con este método, los niños pasen a resolver las sumas directamente en papel, la imagen mental de las piezas a la derecha de la suma escrita, les seguirá sirviendo de ayuda.