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Recopilación de actividades lúdico-matemáticas para disfrutar en familia.

Tira dados y recoge garbanzos!

Se acerca el verano y tenemos tantos días de vacaciones por delante…

Os traigo una propuesta de actividad que lo tiene casi todo!

Es un juego de mesa, con trasfondo matemático, que podéis adaptar según la edad del niño, pude ser colaborativo o no (a mí, siempre que se pueda, me gusta que lo sea!) y lo podéis utilizar para repasar casi cualquier concepto! Quieres ver de qué se trata?!?!??! Atento!

Tienes que dibujar un tablero más o menos como este (más corto si el niño es de 3 a 6 años!!). Si quieres tenerlos entretenido un rato más, convénceles para que sean ellos los que coloreen las casillas como más les guste, y seguro que luego cogen el juego con más interés.

Os propongo 3 variantes:

Opción 3-4 años:

Para niños de 3-4 años o algo mayores pero poco familiarizados con los juegos de mesa, los dados y los turnos; necesitamos una variante simple.

Dibuja un tablero corto, no más de 20 casillas, coloréalo o decóralo con pegatinas. No vamos a escribir nada en las casillas, así que podéis decorarlas con total libertad! Procura hacer las casillas lo suficientemente granes como para que las fichas quepan sin problema (recuerda que la precisión de movimientos de tu hijo, seguramente, no será muy fina!).

El juego consiste en tirar el dado por turnos y avanzar tantas casillas como indique el dado. Así practican reconocer el número asociado a los puntitos del dado (cantidad) y contar avanzando sobre las casillas (conteo).

Podemos poner un único premio al final del tablero, de forma que el primero que llega se lo gana. Puede ser una chuche, una copa de juguete (tipo Playmobil), una pegatina… De esta manera el objetivo estará centrado en llegar al final del recorrido antes que los demás.

Una variante igual de sencilla para el niño (y para ti!) es poner un premio al final para cada jugador. De esta manera, el objetivo es llegar y ya no hace falta ser el primero.

Así es como he jugado yo con mi hijo de 4 años:

Una última variante, para motivar a lo largo del camino, es poner premios a lo largo de todo el tablero, por ejemplo cada 4 sillas. Así los jugadores tienen la opción de conseguir premios a media que avanzan, no solo al llegar al final. Pero ojo, con niños tan pequeños, puede resultar difícil dejar pasar un oso de caramelo si no caen en la casilla…

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Opción 2: 5-7 años.

Para niños de 5 a 7 años, podemos hacer un poco más complejo el juego.

Por ejemplo, puedes aprovechar para trabajar los conceptos de número, grafía y cantidad. Elige el rango de números que vas a trabajar y escríbelos aleatoriamente en las casillas del tablero.

La mecánica del juego es la siguiente. Ponemos un cuenco o una caja con garbanzos al lado del tablero. Por supuesto, en vez de garbanzos puede ser cualquier otra cosa, como pompones, tapones, piezas de Lego… cualquier cosa en gran cantidad e “iguales” entre sí.

Por turnos se tira el dado, se avanzan tantas casillas como indique la tirada y se cogen tantos garbanzos como indica el número escrito en la casilla en la que hayamos caído. Supongamos que vamos a trabajar los números del 1 al 10. Si al tirar el dado me sale el número 5, avanzaré 5 casillas, supongamos que caigo sobre una casilla donde está escrito el número 7, entonces debo coger 7 garbanzos. Sencillo, verdad?

La partida terminar cuando todos los jugadores hayan llegado a la casilla final. En ese momento, cada uno cuenta sus garbanzos. Y hay varias opciones:

  • Gana el que más garbanzos tenga.
  • Cada uno coloca sus garbanzos sobre una cuadrícula parecida a la de la imagen y se gana tantos premios como filas complete:

  • Juntamos todos los garbanzos para conseguir más premios. Podemos hacerles ver que casi siempre conseguiremos completar más filas juntando los garbanzos sobrantes de cada jugador!

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Opción 3: +7 años

Para niños de 7 años en adelante, podemos trabajar otros conceptos:

  • Multiplicaciones y divisiones (puedes centrarte en repasar una tabla o mezclar de varias de ellas).
  • Sumas y restas
  • Fracciones (puedes poner fracciones reducibles a números enteros, como 4/2, 9/3…)

En este caso, cogeremos el número de garbanzos que indique el resultado de la operación escrita en cada casilla.

Aquí también podemos complicar el objetivo final. Por ejemplo, podemos decir que para conseguir el premio final hay que reunir 50 garbanzos. Entre los jugadores pueden decidir si quieren que sea un objetivo individual (y en ese caso el premio será para un único ganador) o colectivo (y el premio se repartirá entre todos).

Como es probable que haciendo el recorrido una única vez no se consigan los 50 garbanzos, podemos permitir dar más de una vuelta, hacer el recorrido cerrado o permitir ir hacia adelante y hacia atrás según convenga. En este caso, el juego termina cuando logremos reunir los 50 garbanzos. Para llevar la cuenta de los garbanzos, puedes dibujar una cuadrícula de 50 casillas sobre la que ir colocando por turnos los garbanzos recogidos.

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Como ves, sobre un tablero sencillo hay infinidad de propuestas de juego y aprendizaje, tanto matemático como colaborativo. Sólo hace falta observar las necesidades de tu hijo, adaptarte a sus intereses y un poquito de imaginación. Las edades que he asociado a cada opción, como siempe, son solo orientativas.

Hay  infinidad de variantes sobre qué hacer con los garbanzos. Si queremos que el juego sea colaborativo, hay que poner los garbanzos conseguidos en común para conseguir el objetivo final que hayamos determinado. Si queremos que sea competitivo, cada uno contará sólo con los suyos para ese objetivo final.

Y como ya has visto, la partida puede terminar cuando hayamos llegado a la casilla final o podemos permitir dar más vueltas por el tablero, según cual sea nuestro objetivo.

Elige la opción que te parezca más adecuada para tu hijo, si es necesario adáptala antes o durante el desarrollo del juego.

Con mi hijo de escasos cuatro años, quise jugar recolectando los garbanzos, y al principio parecía funcionar. Pero rápidamente se cansó. Seguramente yo estaba pidiendo demasiado: tirar el dado por turno (aún está practicando esto de los turnos!), contar los puntos del dado para saber cuantas casillas avanzar, contar las casillas mientras avanzaba, identificar el número de la casilla donde cayó, volver a contar ese número mientras cogía los garbanzos y dejar su ficha (un muñeco) sobre la casilla sin jugar con ella mientras yo jugaba mi turno… Madre mía, me canso hasta yo sólo de escribirlo!! Y es que a veces, no medimos bien lo que les estamos pidiendo. Pero como las actividades las ponemos nosotros, no tenemos más que cambiarlas y adaptarlas al punto en que se encuentra nuestro hijo!! Así que ya sabes, atento a tus hijos y a jugar!

 

 

 

Matemáticas con Lego en primaria

¿Lego en Primaria? Tal vez pienses que esto de Primaria ya es una cosa seria, que aquí las matemáticas tienen su propia asignatura, hay que tomarlas con rigor y esto ya no es un juego! Pues tienes toda la razón, salvo en el último punto: ahí, me alegra poder decirte, que te equivocas completamente!

Si tu hijo en infantil ya utilizó los Lego para realizar actividades matemáticas, le resultará de lo más natural seguir haciéndolo en primaria. Y si no ha trabajado aún con Lego, también genial, le sorprenderá y le encantará descubrir cómo puede construir matemáticas con sus piezas!

Las actividades con Lego son perfectamente rigurosas y nos ofrecen una oportunidad única de acercar los conceptos matemáticos, en este caso de primaria, a las manos del niño. Hay por ahí una frase, cuyo origen no sabría precisar, que dice algo así como: “El cerebro no ve lo que la mano no toca”.  Para mí es una máxima en el aprendizaje, sea de lo que sea. Si queremos que el cerebro entienda, hay que dar libertad a los cinco sentidos .

Además de tocar, una de las herramientas más potentes para lograr que un niño (o un adulto) se interese por algo y logre construir un aprendizaje, es precisamente mediante la sorpresa, a través de una actividad nueva, de un reto diferente… Y eso es justo lo que vamos a buscar al trabajar con Lego en primaria. Vamos a ver otra forma de representar conceptos, de realizar operaciones matemáticas, de realizar construcciones para entender y resolver problemas…

Poco a poco iremos viendo muchas de las aplicaciones que los Lego tienen en Primaria. De momento aquí os dejo una selección de 3 de ellas, para que empecéis a probarlas con vuestros hijo y os convenzáis de su potencial!

Espero que las disfrutéis y estaré encantada de que me contéis cómo han sido vuestras experiencias en los comentarios.

  1. Sumando con Lego y papel .
  2. Patrones y series con Lego.
  3. Medir con Lego: longitud, perímetro y área.

Matemáticas con Lego en educación infantil

No sé a los vuestros, pero a mis niños les encantan los Lego. Prácticamente todas las tardes sacan la caja con las piezas. La mayoría de las veces es juego libre, claro, pero de vez en cuando aprovecho para meter alguna actividad con la que puedan practicar alguna habilidad matemática o repasar algún concepto.

Incluso cuando es juego libre, practican conceptos matemáticos. Por ejemplo, a mi hijo, le gusta construir los personajes de las películas de dibujos. Tuvo una época (con tres o cuatro años) en la que le dio por Ice Age y aquí os enseño cómo nos quedó el mamut:

  

Aunque inicialmente la construcción la hice yo, el de la imagen está construido completamente por mi hijo. Fue capaz de reproducir bastante fielmente el inicial, incluso mejorarlo. Y este simple mamut también tiene matemáticas.

Tiene simetría respecto a su eje cabeza-cola, tiene 4 patas todas de la misma altura y sobre la trompa 3 piezas verdes que representan las tres sandías que los dodos defienden a capa y espada en la película. Este último detalle parece una tontería, pero es casi el más avanzado, ya que demuestra cómo el niño es capaz de reconocer cuantas sandías hay en la película y trasladarlo a su construcción.

Una de las ventajas para los padres, de hacer actividades con Lego, es que requiere muy poca preparación. No es necesario descargar ni imprimir fichas, no hay que reunir materiales (con las piezas de lego que tengas en casa bastará), no hay que presentar al niño nuevos materiales ni enseñarle a usarlos. Además se pueden adaptar en dificultad fácilmente según veamos que se desarrolla la actividad. Para mi gusto todo ventajas, siempre que al niño le interesen los Lego.

A continuación os presento una selección de 3 actividades adecuadas para educación infantil desde el primer curso (aunque también les encantan a los niños de los primeros cursos de primaria!):

  1. Torres de colores.
  2. Mayor y menor.
  3. Grafía del número, cantidad y color.

Fracciones con Lego

Las fracciones suele ser uno de los bloques del temario de primaria en el que muchos niños se atascan y, como está presente prácticamente en todos los cursos, el “atasco” corre el riesgo de convertirse en algo peor con el paso de los cursos. Y aun cuando no hay tales dificultades, conviene reforzar la compresión del concepto, para evitar que los niños se queden sólo con los diferentes algoritmos que van aprendiendo y se olviden de la esencia y del significado.

A lo largo de los seis cursos de primaria, varía el enfoque sobre el concepto de fracción y la profundidad con la que se trata. Si quieres leer sobre teoría y ejemplos de fracciones en primaria, puedes pinchar aquí.  Y no, no todos los problemas matemáticos con fracciones que pueden plantearse en primaria son fácilmente modelizables con Lego.

Aun así, aunque los Lego tienen algunas limitaciones en este caso, sí que permiten generar un aprendizaje muy valioso en el niño, que será capaz de recordar y reproducir fácilmente y que le servirá de referencia para afrontar retos más complejos aunque no pueda resolverlos directamente con piezas. Es lo que llamamos un “aprendizaje patrón”.

Bueno, y dicho todo esto, vamos con la actividad en cuestión. Como en la mayoría de los casos, necesitaremos materiales mínimos: papel, boli y piezas de Lego.

  • Representar fracciones.

Hacemos tarjetas cortando el papel en trozos pequeños y en cada uno escribimos diferentes fracciones y si queremos en diferentes colore. Las fracciones de las tarjetas son las que los niños representarán después con las piezas y, si las hemos escrito en diferentes colores, la fracción la representarán piezas de ese color. Para representar las fracciones con piezas, podemos indicarles diferentes opciones con diferentes complejidades. Supongamos que pedimos representar la fracción 3/5 en color azul.

  1. La “unidad” es de tamaño libre. Esto quiere decir que, en este caso, para representar 3/5, lo natural será poner 5 piezas, así podremos elegir 3 de ella de color azul y dos de otro color. Así la unidad está formada por 5 piezas y las 3 azules representan la fracción 3/5. Puede hacerse formando una torre como en la imagen, o en horizontal.

Nota: Con esta representación, podemos jugar a construir fracciones “locas”, esto es que requieran muchísimas piezas y tendremos un rato de diversión asegurado. Por ejemplo, propongamos construir 15/73!!! Imagínate la cara de tu hijo construyendo una torre de 73 piezas de altura!

  1. Otra opción es fijar un tamaño para la unidad, y sobre él construir la fracción indicada. Esto es, siguiendo con el ejemplo, fijar un soporte de 10 posiciones y sobre él construir la fracción 3/5. Para ello habrá que dividir el soporte en cinco partes para luego poder marcar 3 en azul.

Esto es una dificultad añadida, que profundiza un poco más en el concepto de fracción.

Con esta opción podemos comparar fracciones, ya que el tamaño de la unidad es el mismo. Lo único que necesitamos es proponer fracciones que puedan representarse sobre esa unidad de referencia; esto es, fracciones cuyos denominadores sean divisores del tamaño de la unidad. Por ejemplo, si elegimos una unidad de longitud 15, podemos representar las fracciones 2/3, 3/5, 2/5, 4/5… (en azul en la imagen) o cualesquiera otras con denominadores 3, 5 ó 15.

Otra variante es disponer de diversos tamaños de soporte que representen la unidad y experimentar cómo representar la misma fracción partiendo de diferentes “unidades”. Así, la construcción de la fracción 3/5 será diferente si el soporte unidad mide 5, 10, 15 o 30.  Esta actividad está orientad a percibir cómo las fracciones no son algo absoluto, en el sentido de que 3/5 de tarta no es lo mismo que 3/5 de barra de pan o 3/5 de las páginas de un libro. Igual que ocurre con los números en general, debemos siempre acompañarlas con una pequeña descripción que indique a qué se refieren (es sabido que no es lo mismo 3 tartas, que 3 barras de pan que 3 páginas de un libro). Este punto es muy importante a la hora de escribir correctamente los resultados de los ejercicios y problemas. Veremos más sobre esto próximamente.

 

  • Identificar fracciones.

En este caso el proceso es al contrario, construimos nosotros las fracciones, como en cualquiera de los apartados anteriores, y le pedimos al niño que identifique qué fracción hemos representado en cada caso. Elegiremos un color para identificar la fracción que estamos representando.

Podemos construir algo como en la siguiente imagen.

  • Operaciones con fracciones.

Para operar con fracciones de Lego, tenemos que proceder como al operar con fracciones sobre papel. Por ejemplo, si queremos sumar 2/3 + 1/4, haremos:

  1. Lo primero es poner denominador común: mínimo común múltiplo de 3 y 4, es 12. Observamos que, efectivamente, 12 puede dividirse en 3 trozos (para representar 2/3) y también en 4 trozos (para representar 1/4).
  2. Representamos las fracciones con Lego sobre una unidad de longitud 12, cada una con un color, como en la imagen.
  3. Sumamos ambas fracciones sobre otra base de longitud 12, entendiendo cada una de las fracciones como fracciones de denominador 12 e interpretamos el resultado. Sería 2/3 + 1/4 = 8/12 + 3/12 = 11/12.

Con esta actividad, entienden el porqué de poner denominador común antes de sumar o restar fracciones, es más, pueden verlo y tocarlo. Y aunque no es cuestión de resolver así cada suma de fracciones que les manden de deberes o tengan que resolver en clase, este aprendizaje quedará grabado en su mente, y podrán recurrir a él cuando no recuerden uno de los pasos del algoritmo. De esta forma, nunca se les olvidará y será un “aprendizaje patrón” y un aprendizaje significativo al mismo tiempo.

Medir con Lego: longitud, perímetro y área

A todos los niños les encanta medir!! Y si es su propio cuerpo o cosas altísimas mejor aún!!!

Con esta actividad os propongo medir, medir y medir!!! Cómo queráis y lo que queráis, y en este caso siempre con Lego!! Por supuesto hay muchas otras actividades de medición con otros materiales, muy chulas también.

Podemos medir con Lego la longitud, el perímetro y el área.

Para los más pequeños, podemos medir apilando las piezas de Lego en una torre y el número de piezas que tenga la torre nos dará la medida buscada (este método puede utilizarse desde infantil).

Para los que ya son un poco más mayorcitos, la idea general es que, cada “círculo” de las piezas de Lego es una unidad, y con ella mediremos en el plano. Podemos medir longitudes y áreas.

Medir longitudes:

  1. Empecemos por medir objetos familiares:

Por ejemplo podemos coger algunos de sus libros y hacer que intenten averiguar a simple vista cuál es el más alto y cuál el más bajo. Después les haremos medir con piezas para confirmarlo.

Cualquier juguete es bueno para “ser medido”. Podemos sacar la colección de dinosaurios, de muñecas, de coches, de peluches… Se trata de buscar aquello que más le interese en ese momento para aportar un extra de motivación!

  1. Medir su propio cuerpo y el nuestro! Esto siempre les hace mucha gracia. Puedes medir brazos, piernas, dedos… Incluso la altura de los hermanos más pequeños de la casa o al perro si alguno deja!
  1. Medir distancias. Esto no deja de ser una longitud como cualquier otra, pero es tan habitual medir distancias en el mundo real, que creo que merece un apartado propio. Aquí puedes medir la distancia entre las patas de su silla, del microondas a la pila, o si ves que estáis muy animados y tenéis muchas piezas: la distancia desde su habitación al baño o de la mesilla a la puerta!

Medir perímetros:

El perímetro es un concepto muy importante en matemáticas y también se puede trabajar con Lego. Es una longitud como cualquier otra, pero su peculiaridad es que indica la longitud del “contorno” de una figura plana.

  1. Podemos retomar el ejemplo de los libros que veíamos en el apartado anterior y pedir ahora a los chicos que midan su perímetro con Lego. Podemos observar si los cuentos más altos son también los de mayor perímetro… Vamos a intentar encontrar algún libro que tenga mayor perímetro que otro y en cambio tenga menor altura que ese. Así podremos evidenciar que mayor altura no implica mayor perímetro ni al contrario. Esto pasa, por ejemplo, con libros de dimensiones como los de la foto: «El monstruo de colores» tiene altura 5 y perímetro 5×4=20. Mientras que «La oruga glotona» tienen menor altura: 4 y aún así igual perímetro 4×2+6×2=20. 
  2. Construir figura poligonales con Lego y medir su perímetro. Podemos construir fácilmente cuadrados y rectángulos de piezas, para pedir a los niños que calculen su perímetro contando los “círculos” que forman cada uno de sus lados y sumando estas cantidades.

Si bien esto ya no es propiamente “MEDIR” (y excede el alcance de este post), también podemos pedirles que sean ellos los que construyan un cuadrado o un rectángulo de un perímetro que nosotros fijemos.  Esta actividad tiene un extra de dificultad, ya que para eso deben estar familiarizados con las fórmulas del perímetro de estas figuras y han de realizar algunas operaciones aritméticas básicas. Puedes ver un resumen del cálculo de perímetros aquí

Medir áreas:

El área ya no es una magnitud lineal, se trata de una magnitud en el plano, en dos dimensiones y representa la superficie que ocupa una figura plana.

  1. Volviendo a los libros que medíamos antes, ahora podéis pedirles que coloquen piezas sobre su portada y medir así el área. El área de la portada vendrá dada por el número de círculos que necesitemos para cubrirla completamente.

Podéis sugerirles medir el área de cualquier otro objeto que penséis que pueda ser de su interés.

  1. También podemos construir figuras planas con piezas de Lego y pedirles que averigüen el área contando los “círculos” que las forman.

Como en el caso del perímetro, podemos hacer la actividad a la inversa, y pedir a los niños que construyan cuadrados y rectángulos de un área determinada que nosotros fijemos. Pero una vez más, esta modificación complica bastante la actividad. Puedes ver  un resumen del cálculo de áreas aquí

3. Y podemos también hacerles refrescar las fórmulas del área. Como para cuadrados y rectángulos en general podemos decir que el área es el resultado de multiplicar el lado grande por el lado pequeño (en el cuadrado será dos lados cualesquiera, ya que todos son iguales), podemos utilizar las medidas que hicimos de perímetro para calcular las área a partir de ellas.

 

Grafía del número, cantidad y color

Esta actividad es muy potente y requiere muy pocas explicaciones. Creo que a partir de la imagen te imaginas como funciona, pero de todos modos te lo cuento y así comentamos qué hay detrás y como sacarle el mayor partido.

Dividimos un folio en 4 partes (podemos cortarlo o marcar las partes con un rotulador como las de la imagen). En cada parte escribimos bien grande y en diferentes colores, los números que queramos trabajar. Pueden ser consecutivos (en el caso de la imagen del 1 al 4) o no. También podemos utilizar más de un folio para trabajar con más números; eso sí, teniendo cuidado de hacerlo siempre de acuerdo a las necesidades del niño. Utilizaremos colores que se correspondan con los de las piezas de Lego que tengamos disponibles.

Entonces le entregamos la hoja al niño y le pedimos que ponga en cada parte el número de piezas que indica el número que hay escrito y tienen que ser del mismo color que el número!

Y listo!! Así practican el conteo de piezas de un cierto color y reconocer la grafía de los números. Además podemos aprovechar para invitar al niño a que repase los números con el dedo o con una pintura, así también practica la escritura.

Ya sabéis que me gusta ser flexible con las actividades y siempre os animo a que las adaptéis según os parezca. Esta actividad se presta para que presentemos  colores nuevos para los niños (lila, azul claro, azul oscuro, verde pistacho… Ahora los Lego tienen unos colores chulísimos»), a trabajar solo con número pares o impares (tal vez más adecuado para primaria), a trabajar sólo con piezas con forma de cuadrado/rectángulo…

Y por último (pero no por ellos menos importante) quería haceros un comentario sobre la imagen. No sé si habéis reparado en el detalle de la foto. He puesto esta porque me resulta simpática y muestra cómo en ocasiones, debemos modificar nuestras pretensiones como padres y dejar al niño hacer. Si te fijas en el número 2 verde, las piezas que hay en su casilla… son 4!! Así decidió colocarlas mi hijo… Yo le hice ver que no había seguido las instrucciones: «Oye, pero este número cual es? Aquí parece que hay muchas fichas, no?? «. Y él, con toda naturalidad y convicción me dijo: » Sí, unas no me hacen falta, pero es que quería hacer así un cuadrado». Pues no se hable más. Está claro que el niño sabe contar y sabe los números, así que si al colocar juntas las piezas verdes ha observado que podía construir un cuadrado y ha añadido piezas hasta completarlo… perfecto! Ese aprendizaje y esa capacidad de observación son mucho más valiosos que forzarle a que retire dos piezas, no os parece? La idea es que nosotros les vamos a dar las herramientas para que aprendan, pero son ellos los que construyen sus aprendizajes, y cada uno lo hace a su manera, que no siempre coincide con la nuestra. Esta respuesta del cuadrado, nunca os la dará un niño de 3º de primaria, que ya tiene claro que lo más importante es seguir las instrucciones; sólo los más pequeños  aún se atreven a explorar libremente.  A mi modo de ver, este comportamiento hay que potenciarlo, porque los problemas del futuro no tienen instrucciones para resolverse.

 

Patrones y series con Lego

Algunos patrones básicos ya los hemos visto en Lego para infantil, son los conocidos como torres de colores, que por supuesto también se pueden ofrecer a niños de primaria de los primeros cursos. Como siempre digo, es preferible empezar por algo fácil, para luego ir aumentando la dificultad y la exigencia de la actividad.

Pero enseguida se les quedarán pequeños y necesitaremos ofrecerles retos mayores!

Para mi gusto, patrones y series están muy relacionados(*). Los llamados patrones (o modelos) se dirigen más a estimular la capacidad espacial y de replicar un esquema dado. En definitiva se trata de una representación esquemática de piezas que el niño debe replicar con piezas reales. Las series o secuencias lógicas, por su parte, ejercitan además la capacidad de reconocer un patrón, una norma, una estructura, una ordenación… y completar o continuar la secuencia.

En cualquier caso, el niño tiene que identificar las características de cada uno de los elementos del patrón o de la serie, su posición y su relación con el resto de elementos.

A modo de ejemplo, patrones y serie serían, respectivamente:

Patrones con Lego
Series con Lego

Los patrones necesitan poca explicación, creo. El objetivo es reproducir la figura del modelo.

Respecto a las series, por si no las conoces, te explico rápidamente qué son y cómo funcionan con los ejemplos de la imagen de arriba:

En la imagen vemos varias series de 2 elementos:

  • rojo-blanco, rojo-blanco… Y la continuaríamos precisamente así: rojo-blanco.
  • naranja-verde, naranja-verde… y continuaría igual: naranja-verde.
  •  verde-azul, verde-azul… verde-azul…
  • amarillo-rojo, amarillo-rojo… amarillo-rojo…

También hay una serie de 3 elementos:

  • blanco-rojo-azul, blanco-rojo-azul… blanco-rojo-azul.

Y otra serie de 4 elementos:

  • rojo-rojo-blanco-blanco, rojo-rojo-blanco-blanco,… rojo-rojo-blanco-blanco.

Y otras, de poco interés, de «1 elemento» que serían:

  • amarillo, amarillo, amarillo… amarillo.
  • rojo, rojo, rojo… rojo.

Como ves consiste en encontrar el grupo de piezas que se repite y… repetirlo! Fácil verdad?? Pues para los niños supone una abstracción bastante compleja y por tanto un reto complicado!! Te animo a que lo pruebes, no te hace falta imprimir nada, simplemente toma algunas ideas, construye las series o patrones tú misma y reta a tu hijo!! Como siempre digo, empieza por patrones sencillos o por series de 2 elementos, y progresivamente ofrécele series de 3, 4 o más elementos! Te he dejado un montón de ejemplos en mi tablero de Pinterest: Modelos de Lego, para que busques los más adecuados para tu hijo.

Una variante muy chula, cuando el niño se ha familiarizado con estos modelos y secuencias, consiste en que sea el niño el que construya el patrón o serie con piezas y seamos los padres los que lo repliquemos o completemos. Darles la posibilidad de dirigir ellos mismo la actividad les encanta, les empodera y así les demostramos nuestra confianza.

 

* Cuando hablamos de patrones en este artículo, nos referimos a modelos. Y cuando hablamos de series, nos referimos a series lógicas o secuencias. No confundir el patrón entendido como modelo, con el patrón entendido como la relación que existe entre los términos de una serie lógica.

Torres de colores

Esta actividad es sencilla y tiene mucho potencial.

La versión clásica  consiste en entregar al niño una hoja donde se representan de forma esquemática varias torres de piezas de Lego, con diversos tamaños y colores, como los de la imagen. El objetivo es que el niño reproduzca los modelos con piezas reales.

Variante 1: No imprimamos nada! En su lugar juguemos por turnos! He jugado mil veces a las torres (o las filas, ver variante 2) y nunca he llegado a imprimir ningún modelo. Creo que tener los modelos impresos es buena idea si queremos que el niño haga la actividad él solo (por ejemplo es útil en una clase en la que haya 20 niños o para niños más mayores), pero si vamos a sentarnos con ellos mientras hacen la actividad, no veo la necesidad. Ahora bien, si a ti te resulta útil, te he dejado una selección de imprimibles en uno de mis tableros de Pinterest para infantil.

Si jugamos por turnos, creo que es más motivador. Primero el adulto construye una torre y le pide al niño que construya otra igual, con los mismos colores y en las mismas posiciones. La altura de la torre debe ser adecuada para el niño. Es preferible empezar con pequeñas torres de 3 ó 4 elementos, para que el niño sea capaz de reproducirla sin problema las primeras veces. Cuando el niño ha construido nuestra torre, lo celebramos y entonces deshacemos las dos.

Ahora vamos a pedirle que sea él quien construya una torre. Pero vamos a pedírselo de forma motivadora y anticipando lo que va a pasar: “Venga, ahora tú construyes una torre, de 4 pisos y yo voy a intentar hacerla igualita. A ver si me sale tan bien como a ti”.  Y cuando la haya construido, nosotros construiremos otra igual.

Según vaya cogiendo soltura en copiar los patrones, iremos aumentando el número de pisos, pero es preferible ir poco a poco a que el tamaño le abrume y no le apetezca jugar más. Si queremos simplificar la actividad, también podemos hacerlo reduciendo el número de piezas entre las que ha de elegir. Parece una actividad sencilla, pero para niños de 3 a 5 años, presenta cierta dificultad.

Cuando tenga la dinámica bien aprendida, en nuestro turno podemos fallar a propósito, para ver si se da cuenta del error. Si no se da cuenta lo evidenciaremos nosotros, pero siempre en positivo. Esto nos permitirá servirle de ejemplo y enseñarle a reconocer un error. Ojo, que los adultos hacemos fatal esto de reconocer errores! Nada de “ Uy que tonta, me he confundido!” ni “Lo he hecho fatal”, ni nada parecido. Mejor algo así como: “Uy, pues es verdad, mi torre no es igual que la tuya… me he confundido”.

Lo mejor es pedirle ayuda y aceptarla, claro. Casi seguro que él va a tomar las riendas y va a resolverte “el error”, pero si no es así, ayúdale a ver qué pieza es la que falla y como podríais arreglarlo. Así aprenderá a resolver el problema, se sentirá útil (porque te está ayudando a ti) y se sentirá capaz, ya que la confianza en sí mismo crecerá torre tras torre.

 Variante 2: Los trenes. Hay niños que se vuelven locos con las torres (por ejemplo el mío!), y siempre quieren hacerlas más y más altas. Eso es genial, muy divertido y un reto estupendo como otro cualquiera, pero no para esta actividad.

Para resolver este problema os propongo una variante en horizontal y con la que además podemos limitar el número de piezas para no perder el norte! Se trata de utiliza una base de Lego donde encajar, ahora en horizontal, las mismas piezas que antes colocábamos en vertical.

La mecánica es la misma, el adulto hace una fila y el niño debe reproducirla igual. Y luego se intercambian los papeles.

Variante 3: Más niños, más aprendizajes! Si hay más niños es aún mejor. No soy partidaria de hacer de esto un juego competitivo.

Si hay dos niños, por turnos uno construye su propia torre y el otro la “copia”. Si hay más de dos también pueden jugar así, por turnos; pero hay una variante mejor: Uno construye su torre y todos los demás la copian haciendo una única torre entre todos, buscando las fichas correctas y colocándolas, así el juego resulta también colaborativo.  Eso sí, es importante supervisar esta dinámica, ya que puede ocurrir que un niño se quede al margen y no se sienta capaz de ayudar al grupo. En este caso es mejor hacer la actividad por turnos (siempre no competitivos), hasta que este niño coja confianza.

Qué conseguimos que haga el niño con esta actividad:

  • Prestar atención a un modelo y analizarlo: al ser un modelo físico y palpable, en caso de no imprimir, analizaran: color, forma, tamaño, posición, cantidad…
  • Seleccionar piezas concretas de un conjunto amplio (seguro que la cantidad de piezas de lego en tu casa es “un conjunto amplio”, jajajja).
  • Secuenciar colores.

Esta actividad es una de las formas más sencillas de introducir y practicar la resolución de problemas en infantil.

Pruébalo! Me encantará conocer tu opinión y la de tus hijos! Si necesitas cualquier aclaración o consejo, no dudes en dejármelo también en los comentarios y así sirve para todos.

Mayor o menor

Suele ocurrir que los niños de 2 a 5 años, conocen perfectamente los conceptos grande y pequeño, pero esto no implica que cuando aprenden los números, entiendan cuál es mayor que cuál. Normalmente entienden de forma natural las cantidades que representan el 1, el 2 y “muchos”, pero difícilmente saben de forma natural la diferencia entre el 5 y el 7 (sobre todo con 3 ó 4 años).

La siguiente actividad con Lego permite visualizar qué número es físicamente mayor que otro.

Aunque la idea de decidir si un número es mayor o menor que otro, implica sólo a dos número, a mí me gusta empezar representando todos los números (quiero decir del 1 al 10, o del 1 al 8…) , así tienen una visión de conjunto. Si el niño es algo más mayor o ya tiene esa visión general, podéis saltar este primer paso. Aunque realmente no os lo recomiendo, ya que de esta representación se pueden deducir otras propiedades de los números, que no es habitual que tengan interiorizadas en infantil.

Los materiales necesarios son los mínimos: 1 ó 2 folios (según la cantidad de números con los que vayáis a trabajar), rotulador y piezas de Lego (todas de la misma forma y tamaño). Para preparar la actividad, lo único que hay que hacer es cortar los folios en 8 ó 16 trozos iguales y escribir un número en cada trozo de papel. Si queremos introducir el signo “mayor/menor” (>/<), podemos escribirlo también en otro trozo de papel y, aunque en educación infantil no es necesario, puede resultar natural dentro de esta actividad.

    Para empezar a jugar, colocamos las tarjetas numeradas en el suelo y pedimos al niño que haga una torre delante de cada una tan alta como indique el número. Esto de que el número indique la altura no es algo evidente, de hecho este concepto es el objetivo de la actividad, así que les podemos ayudar diciendo que hay que poner tantas piezas como indique el número. Contar piezas y encajarlas, son instrucciones más claras.

   Así construimos algo como esto.

Ahora podemos preguntarle cual es el número más pequeño y cual el más grande. A la vista de las torres, seguramente no le será difícil identificarlos.

Podemos entonces adelantar dos de las torres, empezando por parejas bastante diferentes, como el 2 y el 5 y preguntarle cuál de ellos es mayor. Eligiendo diferentes parejas de números podemos jugar un rato a identificar el mayor y el menor.

Aprovechando que tenemos delante los números, pongamos del 1 al 10, representados “físicamente”, podemos observar diferentes propiedades:

 

  • Forman una escalera: esto es, si ordenamos los números del 1 al 10, su magnitud también está ordenada, si avanzamos por la escalera, siempre subimos o siempre bajamos, pero no hay saltos arriba y abajo, este es el verdadero motivo de que digamos 1-2-3 y no 2-1-3, por ejemplo.
  • Aprovechando la escalera, podemos proponer contar hacia atrás. En abstracto, sin los números escritos delante ni la representación de su magnitud, resulta difícil para los más pequeños, pero con esta escalera y los números debajo, la cuenta atrás es mucho más significativa. Para esto podemos utilizar un muñeco que recorra la escalera subiendo y bajando mientras cantamos el número del escalón en el que está.
  • Y una vez más, la escalera permite ver cómo van aumentando los números. Podemos empezar viendo como la altura de los escalones es la misma si ordenamos “bien” las torres, pero son de diferentes alturas si los descolocamos o quitamos uno de ellos de la escalera. Esto nos puede llevar a ver como añadiendo una pieza a una torre, esta “alcanza” la altura de la siguiente. Y al contrario, quitando una pieza de cualquier escalón, este se “reduce” al tamaño del anterior.  Así introducimos la idea de sumar o restar una unidad.

Está bien hablar indistintamente de escalón o torre, mezclándolos a propósito. Así ayudamos al niño, aunque parezca lioso, a no perder de vista que la construcción es sólo una representación, no importa que lo veamos como escalón o torre, lo importante es que representa al número que está en la tarjeta. De hecho, cuando el niño tiene cierta soltura, está bien retirar las torres y hacer las comparaciones directamente con las tarjetas.

No debemos pretender ni esperar que el niño vea estos conceptos el primer día que hacemos esta actividad, de hecho es preferible que los descubra poco a poco. Podemos sugerirle alguno, y dejar que él explore y saque sus propias conclusiones poco a poco.

Como decía al principio, podemos hacer otra versión del juego, sin escalera. Consiste en poner las tarjetas numeradas boca  abajo y elegir dos. El niño construye las torres correspondientes sólo a esos dos números y decide cual es mayor y cual menor.

Sumar con Lego y papel

Esta actividad es la forma más básica de sumar con Lego. Para ello no es necesario conocer los conceptos de unidades, decenas ni centenas ni el algoritmo de escritura de la operación suma en papel. De todos modos, vamos a introducir el papel desde el principio.

En mi opinión es importante introducir la operación sobre papel, porque así la diferenciamos del conteo y además el niño se va a ir familiarizando con el “aspecto” de esta operación en papel de forma sencilla y natural, además de practicar la escritura de los números.

Para realizar la actividad, basta con un folio, un lápiz y un montoncillo de piezas de Lego (todas del mismo tamaño).  Sobre el papel dibujamos unas casillas como las de la imagen de abajo  (si quieres puedes descargar las plantillas, guárdalas como imagen e insértalas en un documento tipo word para imprimirlas mejor) y lo metemos en una funda de plástico trasparente (así el niño puede escribir sobre el plástico con un rotulador de pizarra blanca y podremos borrarlo y reutilizar la plantilla):

La forma de utilizar esta plantilla es la siguiente:

En los rectángulos coloreados con azul claro, pediremos al niño que escriba los sumandos que intervienen en la suma (en principio nosotros los elegimos y se los dictamos al niño, aunque esto podría admitir variantes), por ejemplo 5 y 2. En los rectángulos azul oscuro, indicaremos al niño que debe colocar tantas fichas como indica cada uno de los sumandos (en el ejemplo 5 piezas y 2 piezas). En el rectángulo naranja oscuro, debe poner la cantidad de piezas “suma” de los dos rectángulos de arriba y, finalmente, en el naranja claro el número que corresponda con esta cantidad total (7 para nuestro ejemplo).

La idea es que realicen la suma con las piezas y después de conocer el resultado por el número de piezas, trascriban este número al rectángulo naranja claro.

Así escrito parece algo lioso, pero en la imagen “ejemplo”creo que se ve claro.

Fácil, verdad? Pues esta actividad tan sencilla de poner en práctica es muy buena para comprender inicialmente el concepto de suma, antes de entrar en sistemas de numeración y posiciones. Sirve de tránsito entre la suma por conteo puro y la escritura y algoritmo de la suma; esto es, entre el enfoque de la suma de infantil y el de primaria.

Aunque después de hacer unas cuantas sumas con este método, los niños pasen a resolver las sumas directamente en papel, la imagen mental de las piezas a la derecha de la suma escrita, les seguirá sirviendo de ayuda.