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Tira dados y recoge garbanzos!

Se acerca el verano y tenemos tantos días de vacaciones por delante…

Os traigo una propuesta de actividad que lo tiene casi todo!

Es un juego de mesa, con trasfondo matemático, que podéis adaptar según la edad del niño, pude ser colaborativo o no (a mí, siempre que se pueda, me gusta que lo sea!) y lo podéis utilizar para repasar casi cualquier concepto! Quieres ver de qué se trata?!?!??! Atento!

Tienes que dibujar un tablero más o menos como este (más corto si el niño es de 3 a 6 años!!). Si quieres tenerlos entretenido un rato más, convénceles para que sean ellos los que coloreen las casillas como más les guste, y seguro que luego cogen el juego con más interés.

Os propongo 3 variantes:

Opción 3-4 años:

Para niños de 3-4 años o algo mayores pero poco familiarizados con los juegos de mesa, los dados y los turnos; necesitamos una variante simple.

Dibuja un tablero corto, no más de 20 casillas, coloréalo o decóralo con pegatinas. No vamos a escribir nada en las casillas, así que podéis decorarlas con total libertad! Procura hacer las casillas lo suficientemente granes como para que las fichas quepan sin problema (recuerda que la precisión de movimientos de tu hijo, seguramente, no será muy fina!).

El juego consiste en tirar el dado por turnos y avanzar tantas casillas como indique el dado. Así practican reconocer el número asociado a los puntitos del dado (cantidad) y contar avanzando sobre las casillas (conteo).

Podemos poner un único premio al final del tablero, de forma que el primero que llega se lo gana. Puede ser una chuche, una copa de juguete (tipo Playmobil), una pegatina… De esta manera el objetivo estará centrado en llegar al final del recorrido antes que los demás.

Una variante igual de sencilla para el niño (y para ti!) es poner un premio al final para cada jugador. De esta manera, el objetivo es llegar y ya no hace falta ser el primero.

Así es como he jugado yo con mi hijo de 4 años:

Una última variante, para motivar a lo largo del camino, es poner premios a lo largo de todo el tablero, por ejemplo cada 4 sillas. Así los jugadores tienen la opción de conseguir premios a media que avanzan, no solo al llegar al final. Pero ojo, con niños tan pequeños, puede resultar difícil dejar pasar un oso de caramelo si no caen en la casilla…

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Opción 2: 5-7 años.

Para niños de 5 a 7 años, podemos hacer un poco más complejo el juego.

Por ejemplo, puedes aprovechar para trabajar los conceptos de número, grafía y cantidad. Elige el rango de números que vas a trabajar y escríbelos aleatoriamente en las casillas del tablero.

La mecánica del juego es la siguiente. Ponemos un cuenco o una caja con garbanzos al lado del tablero. Por supuesto, en vez de garbanzos puede ser cualquier otra cosa, como pompones, tapones, piezas de Lego… cualquier cosa en gran cantidad e “iguales” entre sí.

Por turnos se tira el dado, se avanzan tantas casillas como indique la tirada y se cogen tantos garbanzos como indica el número escrito en la casilla en la que hayamos caído. Supongamos que vamos a trabajar los números del 1 al 10. Si al tirar el dado me sale el número 5, avanzaré 5 casillas, supongamos que caigo sobre una casilla donde está escrito el número 7, entonces debo coger 7 garbanzos. Sencillo, verdad?

La partida terminar cuando todos los jugadores hayan llegado a la casilla final. En ese momento, cada uno cuenta sus garbanzos. Y hay varias opciones:

  • Gana el que más garbanzos tenga.
  • Cada uno coloca sus garbanzos sobre una cuadrícula parecida a la de la imagen y se gana tantos premios como filas complete:

  • Juntamos todos los garbanzos para conseguir más premios. Podemos hacerles ver que casi siempre conseguiremos completar más filas juntando los garbanzos sobrantes de cada jugador!

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Opción 3: +7 años

Para niños de 7 años en adelante, podemos trabajar otros conceptos:

  • Multiplicaciones y divisiones (puedes centrarte en repasar una tabla o mezclar de varias de ellas).
  • Sumas y restas
  • Fracciones (puedes poner fracciones reducibles a números enteros, como 4/2, 9/3…)

En este caso, cogeremos el número de garbanzos que indique el resultado de la operación escrita en cada casilla.

Aquí también podemos complicar el objetivo final. Por ejemplo, podemos decir que para conseguir el premio final hay que reunir 50 garbanzos. Entre los jugadores pueden decidir si quieren que sea un objetivo individual (y en ese caso el premio será para un único ganador) o colectivo (y el premio se repartirá entre todos).

Como es probable que haciendo el recorrido una única vez no se consigan los 50 garbanzos, podemos permitir dar más de una vuelta, hacer el recorrido cerrado o permitir ir hacia adelante y hacia atrás según convenga. En este caso, el juego termina cuando logremos reunir los 50 garbanzos. Para llevar la cuenta de los garbanzos, puedes dibujar una cuadrícula de 50 casillas sobre la que ir colocando por turnos los garbanzos recogidos.

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Como ves, sobre un tablero sencillo hay infinidad de propuestas de juego y aprendizaje, tanto matemático como colaborativo. Sólo hace falta observar las necesidades de tu hijo, adaptarte a sus intereses y un poquito de imaginación. Las edades que he asociado a cada opción, como siempe, son solo orientativas.

Hay  infinidad de variantes sobre qué hacer con los garbanzos. Si queremos que el juego sea colaborativo, hay que poner los garbanzos conseguidos en común para conseguir el objetivo final que hayamos determinado. Si queremos que sea competitivo, cada uno contará sólo con los suyos para ese objetivo final.

Y como ya has visto, la partida puede terminar cuando hayamos llegado a la casilla final o podemos permitir dar más vueltas por el tablero, según cual sea nuestro objetivo.

Elige la opción que te parezca más adecuada para tu hijo, si es necesario adáptala antes o durante el desarrollo del juego.

Con mi hijo de escasos cuatro años, quise jugar recolectando los garbanzos, y al principio parecía funcionar. Pero rápidamente se cansó. Seguramente yo estaba pidiendo demasiado: tirar el dado por turno (aún está practicando esto de los turnos!), contar los puntos del dado para saber cuantas casillas avanzar, contar las casillas mientras avanzaba, identificar el número de la casilla donde cayó, volver a contar ese número mientras cogía los garbanzos y dejar su ficha (un muñeco) sobre la casilla sin jugar con ella mientras yo jugaba mi turno… Madre mía, me canso hasta yo sólo de escribirlo!! Y es que a veces, no medimos bien lo que les estamos pidiendo. Pero como las actividades las ponemos nosotros, no tenemos más que cambiarlas y adaptarlas al punto en que se encuentra nuestro hijo!! Así que ya sabes, atento a tus hijos y a jugar!